Doping: las excusas más sorprendentes

Photo: courtesy
Guy Dedieu

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EL ‘CASO CONTADOR’ tiene MÁS ARGUMENTACIÓN científica QUE otros famosos

Hamilton aludió a células de un hermano nonato · Mitchell se justificó por su potencia sexual y Merritt por alargarse el pene · Los ‘problemas alimentarios’ españoles

El caso de Alberto Contador, por su complejidad y su naturaleza, puede crear una revisión del Código Mundial Antidopaje y establecer un nuevo listón, hasta ahora no planteado, para el Clembuterol. Ésta es una sustancia exógena, que en ninguna circunstancia produce el organismo.

La explicación que da Alberto sobre el origen de las trazas de sustancia encontrada rescata de la memoria intentos bastante pintorescos de enmascarar o justificar casos de dopaje. Pero, por el contrario, sin fundamento científico alguno, ya fuera por lo imposible de la relación entre el deportista y la sustancia, o la concentración de la misma encontrada. En todos los casos, las concentraciones de sustancias encontradas eran muy superiores a las de Contador, y eso era el hecho objetivo que invalidaba las explicaciones.

Noches de sexo, penes falsos y complejos
Una de las más chuscas fue la del ciclista Michel Pollentier, cazado en el Tour de 1978 cuando en un análisis de orina pretendió utilizar una pera neumática llena de orina limpia, conectada a un tubo oculto bajo su propio pene. No ha sido el único caso, pues también se dio el inyectar directamente orina limpia en la vejiga. Pero el caso del belga sorprendió por lo imaginativo y, a la vez, pedestre de su intento de enmascaramiento.

Con el pene tuvo también que ver la excusa del cuatrocentista LaShawn Merrit, oro olímpico y mundial en 400 metros, que en abril de este año adujo que las grandes cantidades de hormona DHEA que se encontraron en su organismo fueron producidas por un medicamento para alargárselo.

Dennis Mitchell, también atleta, apeló también al sexo afirmando que dio positivo por testosterona porque fue controlado tras una larga noche de sexo —cuatro veces, especificó— y abundante alcohol.

Los casos cientifico-policiacos
Otras excusas casi merecen un capítulo de teleserie científico-policíaca aparte. El ciclista Tyler Hamilton explicó que las células ajenas a su organismo que encontraron en su sangre se debían a los restos de un gemelo nonato que habrían quedado incorporados a su organismo.

El atleta Dieter Baumann a que sus enemigos, sean cuales fueren, manipularon su dentífrico para inocularle sustancias dopantes. El ciclista Stefano Garzelli aludió también a sabotaje en su alimentación al dar positivo con diuréticos. Y cuando el plusmarquista mundial de salto de altura, Javier Sotomayor, dio positivo por cocaína no tuvo que alegar nada.El propio FidelCastro achacó el asunto a “un complot contra la Revolución por parte del enemigo imperialista y del crimen organizado”.

Los españoles se alimentan mal
En otros casos, muchas veces relacionados con una alimentación inadecuada, lo que no cuadraba era la dosis. El tenista Petr Korda aludió también a la carne para justificar la presencia de clembuterol en su organismo. El problema es que para la concentración encontrada hubiera tenido que comerse 40 terneras al día durante 20 años. Poco antes del positivo, en el vestuario del Open de Australia, algún graciosillo dibujó una jeringuilla sobre la mano que empuñaba la raqueta en un póster del checo.

Varios deportistas españoles han tenido problemas por esta causa. Otro esteroide, la nandrolona, tuvo que ver con el caso del discóbolo español David Martínez. Se brindó a comer carne de un cerdo recién sacrificado e inyectado con esa sustancia, y ser controlado después, para demostrar que su positivo se debía a la ingesta de carne contaminada. El CEDD creyó su argumento.
Sí tuvo que cumplir su sanción el nadador David Meca, que dio positivo con nandrolona. Él alegó que se debía a haber consumido un plato brasileño de casquería. La atleta Mónica Pont dio positivo por cafeína y declaró haber tomado dos tazas de café en Portugal. La concentración equivalía a 35 tazas de café español.

Asuntos de familia y de estética
Tienen también su importancia las relaciones familiares. El tenista Mariano Puerta, positivo tras la final de Roland Garros de 2005, habría bebido agua del vaso de su esposa, que contenía un medicamento prohibido. El jugador de cricket Shane Wade se habría pasado con un diurético porque su madre le veía gordo. Romario sucumbió a la coquetería: atribuyó su sanción por anabolizantes a un crecepelo.

El ciclista Raimondas Rumsas alegó que los medicamentos encontrados a su esposa —testosterona, EPO, corticoides...—, eran para su suegra enferma. Frank Vandebroucke, con una despensa similar, afirmó que eran medicinas para su perro.
En drogas sociales hay también variedad.

El tenista Richard Gasquet, positivo con cocaína en 2009, habría sido besado por una chica que le habría pasado la sustancia. El ciclista Gilberto Simoni aludió a unos misteriosos caramelos que le regaló una tía suya de Perú. Se le absolvió. También de Perú procedía el mate de coca tomado por el futbolista Chemo del Solar. El atleta Lewis Francis y el oro en snowboard Ross Rebaglatti habrían sido fumadores pasivos de cannabis.

Hay argumentos lingüisticos. En las Grandes Ligas estadounidenses de béisbol, muchos peloteros latinos han alegado no saber bien inglés y, por lo tanto, equivocarse al leer la composición de complejos vitamínicos. Finalmente, hay casos de positivos solamente supuestos. Los atletas griegos Kenteris y Thanou huyeron de los controles preolímpicos en moto. Su caso aún no ha sido juzgado.


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