Tour de France

Le Tour: THOR HUSHOVD GANÓ LA 13ª ETAPA DEL TOUR

Photo: courtesy
Jack Claassen

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El arcoiris sale en Lourdes

El noruego conquista su 9ª etapa en un Tour y la 2ª del Garmin en esta edicón
Pese a ser una etapa de alta montaña, con el Aubisque, los 'gallos' firmaron la tregua
Voeckler sigue como líder de la general, a la espera de lo que suceda mañana

El noruego Thor Hushovd, maillot arcoiris como campeón del mundo, logró la victoria en la decimotercera etapa del Tour de Francia que viajaba desde Pau hasta Lourdes. Para sorpresa de muchos, un sprinter lograba el triunfo en una etapa de alta montaña, la segunda de los Pirineos, que sin embargo presentaba un perfil muy asequible para todos. En la general, el francés Thomas Voeckler sigue como líder.

Aunque pueda parecer un milagro, y más aún tratándose de esta localidad, famosa por ser el centro de peregrinaje de miles de personas que acuden para presentar sus más íntimas peticiones, lo cierto es que en la ronda gala, y pese a ser una etapa considerada de montaña, no hubo una gran 'aparición'. Y parece contradictorio porque fue un sprinter quien cantó victoria, pero si vemos el perfil del día nos daríamos cuenta de que, al menos en la Grande Boucle, los milagros no existen.

Thor Hushovd conquistó su novena victoria de etapa en un Tour de Francia y la segunda de su equipo en la presente edición, tras la conseguida en la crono por equipos del segundo día. Y lo hizo en un día que supuso de transición para los 'gallos' del pelotón, que firmaron una tregua para reponer fuerzas tras la paliza de ayer y lo que les espera mañana en la última de los Pirineos

Es por eso que una escapada parecía la forma más factible de que se resolviera el día. Y así fue. En los primeros kilómetros de la etapa, las intenciones parecían más que claras. Un grupo formado por Boasson Hagen, Moncoutié, Roy, Gusev, Petacchi, Bak, Fofonov y Tjallingii, saltaba del grueso para intentarlo por su cuenta. Tras pasar sin novedad alguna los dos primeros puertos del día, el Cuqueron (3ª) y el de Belair (4ª), los corredores se dirigían al único obstáculo serio, el Aubisque.

Y fue una pena ver cómo tan bonito y duro puerto, con 16,4 kilómetros de ascensión y un desnivel del 7,1%, estuviera situado tan lejos de la línea de meta. Una fallida decisión si lo que se pretendía era dar espectáculo entre los hombres importantes de la general, que, como es obvio, ahorraron en riesgos y, por tanto, en esfuerzos.

Ya en su subida, la situación cambiaba ligeramente. Roy y Hushovd lanzaban un ataque para, más tarde, quedarse el francés como único corredor en cabeza de carrera. El resto de fugados intentaba conectar, sin miedo a un pelotón que marchaba más relajado que nunca. No hacía falta sudar, todo estaba controlado, muy a pesar del aficionado. El único que intentó algo, y fue al final, fue Gilbert, que saltó para colocarse entre los diez primeros de la general.

Sin embargo, no todo estaba dicho, ni mucho menos. Coronado el puerto, y con Roy como nuevo maillot de la montaña en detrimento de Samuel Sánchez, la situación se mantendría más o menos igual tras el descenso, sólo que Hushovd tenía como compañero de persecución a Moncoutie. El noruego, que hizo casi todo el trabajo para dar caza a Roy, no podía creerse que Moncoutie no le diera relevos. Y es que el francés, perro viejo, sabía que un desgaste así acabaría con sus posibilidades de victoria.

Pero Hushovd no se arrugó y tiró de galones para deshacerse del veterano escalador y lanzarse como una bala hacia Roy. Éste, consciente de que por detrás apretaban, intentaba regular las fuerzas, pero fue inútil. Cuando un misil pasa a tu lado, lo mejor que puedes hacer es apartarte, y eso es lo que hizo el de la FDJ. A 2 kilómetros para el final, el noruego se fue solo y cruzó la meta consiguiendo algo que quizás nunca se le pasó por la cabeza: una victoria en una etapa de alta montaña. Si bien es cierto que este calificativo, viendo el perfil, podría plantear dudas para los que saben de esto.

Pero que nadie se acomode demasiado en el sofá porque mañana llega la última de los Pirineos y la tregua será cosa del pasado. El final en alto en el Plateau de Beille servirá para ver una nueva entrega de ataques en los importantes del pelotón, entre ellos Contador, que puede intentar callar algunas bocas que entre ayer y hoy le han dado por muerto. La petición ya está hecha en Lourdes...


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